miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mi abuela, titín y la resaca de Halloween


     Me encanta disfrazarme. Es una debilidad que tengo. Como no hay muchas ocasiones al año para dar salida a esta afición, siempre que puedo me lo curro bastante. Este año íbamos algunas de novia cadáver y otras de diablas. Llevábamos hasta lentillas de colores. Los chicos no quisieron salir (que pena). Lo mejor de todo es que la novia de mi hermano iba con el traje de novia con el que se casó mi madre, y yo con su velo. Nadie se lo podía creer "¿Cómo te ha dado tu madre permiso para hacer eso con el traje?" Nosotras decíamos "Pues como no tiene pensado ponérselo hasta dentro de dos semanas, hemos pensado que le da tiempo a llevarlo a la tintorería"

    El caso es que, después de una noche muy divertida, con el centro a reventar de gente, y muchísima gente disfrazada (me encanta) me acosté a las 6 de la mañana. Ayer vino mi abuela a despertarme para ir al cementerio, y por el camino me preguntó que para cuando teníamos que preparar la cena de acción de gracias. Tiene un punto mi abuela. Por la tarde se le antojó que fuéramos a ver Tintín. Como en casa todos lo hemos leído antes o después, allí que nos plantamos.

    La peli está muy bien, muy conseguidos los personajes, aunque yo me hubiera ahorrado lo del 3D. Es una tecnología a la que le queda mucho por conseguir. Yo aún diría más, es una tecnología a la que le queda mucho por conseguir.